Cuando Valeska Acevedo (40) recibió la noticia de que fue electa secretaria nacional de Bomberos de Chile, hubo un remezón. Uno tanto en su interior por la emoción del momento, como en la historia de la institución, que cuenta con más de un siglo y medio de vida. Puesto que desde que se instauró la Junta Nacional en 1970, jamás una mujer había sido parte del Consejo Ejecutivo.
De por sí, la presencia femenina en la institución es minoritaria, aunque con el pasar de los años ha ido al alza. “Los hombres ya nos llevaban ventaja en el ingreso”, asevera la secretaria del organismo. Hace apenas 25 años se permitió la participación oficial de mujeres en las filas de Bomberos, pese a que en los 40’ había algunas voluntarias que prestaban ayuda a compañías.
Era enero de 2023 y el triunfo dibujaba muchas sonrisas tras arrasar en los comicios, sobre todo en Valeska. Poco después, viajó a Santiago para formalizar el proceso y afinar los múltiples detalles previo a asumir su cargo. Ella lo recuerda como “el día más largo de su vida”.
El ambiente era de festejo. Sin embargo, la bombera de Algarrobo no pudo obviar cosas básicas que evidenciaban la brecha generada por la inexistencia de mujeres en puestos de poder de la institución. Recuerda haber ido al centro de distribución a buscar los uniformes que necesitaría para representar a la Junta en diversos actos, pero a cambio se llevó una sorpresa.
—¿Y esta?— consultó la nueva autoridad a la encargada del centro, mientras le recibía en las manos una chaqueta verde gigante, que notó de inmediato que no le calzaría.
—Es de hombre, no hay de mujer— respondió la funcionaria como instándole a resignarse porque no existían uniformes acordes a las proporciones del cuerpo femenino.
—Va a tener que haber— sentenció Acevedo en medio de su desconcierto.
Pareciera algo banal, pero fue lo que reafirmó su compromiso por contribuir a un cambio de mentalidad. Hoy está convencida de que el haber llegado a la Secretaría Nacional provocó un despertar en muchas bomberas, a quienes motiva a pensar más allá de sus propios límites.
“Yo soy nacida y criada en Algarrobo. Somos una familia de puras mujeres. En mi familia ninguno era de historia bomberil, yo soy la primera”, dice Valeska Acevedo Barra al partir la entrevista en el salón principal del histórico edificio de la Academia de Bomberos.
Su interés surgió cuando cursaba cuarto medio en el Instituto Comercial de San Antonio, en 2002. “Un compañero de curso ingresó a Bomberos porque era mayor de edad. Iba a la sala con su radio y se sentaba atrás mío. Escuchaba todo el tiempo las emergencias de su portátil, y ahí me entró la curiosidad. Cuando salimos del colegio postulé como aspirante y quedé”.
Su madre estaba algo reticente respecto a su deseo de ser bombera, temía que le pudiera ocurrir algo en una emergencia. Sin embargo, terminó apoyándola incondicionalmente en ese momento y luego cuando decidió estudiar en paralelo una carrera profesional. Eligió Auditoría en primera instancia, pero se dio cuenta de que no le gustaban tanto los números como creía y luego se cambió a Prevención de Riesgos en el Instituto Profesional AIEP.
“Algarrobo no es un lugar donde uno pueda aspirar a estudios ni nada. Me tuve que venir a Santiago dos años después, sin abandonar Bomberos”, relata. Acevedo viajaba a la comuna costera todos los fines de semana para prestar servicio en el cuartel de avenida Peñablanca.
Dice que su mundo gira en torno a Bomberos. De algún modo, pasó de ser algo totalmente lejano a ser el punto de encuentro de amistades, trabajo e incluso de su familia. Allí conoció a su esposo y padre de su pequeño hijo Felipe que, a la vez, era su compañero.
Por eso, Valeska Acevedo afirma que mantiene un viejo e inquebrantable compromiso con la institución. Uno que data desde antes que su Compañía la viera ascender de directora a superintendenta, o saltar a la Junta Nacional como secretaria.
Era febrero de 2004, plena época estival. Valeska llevaba dos años en la institución. Decía que aún “era pollito en el tema bomberil” cuando se desató un incendio forestal que consumió más de dos mil hectáreas en una semana. “Fue una de las peores experiencias de vida, el cambio del viento nos dejó atrapados”, confiesa.
Por situaciones así, su madre siempre le pedía que tuviera precaución al salir a una emergencia. Pero ahora no está sola. “Hasta el día de hoy mi mamá me dice: Vale, tienes un hijo que te espera, así que cuídate”.
Felipe tiene 9 años y a veces piensa en seguir los pasos de sus padres. Algo que ven natural al estar inmerso en ese mundo desde antes de nacer. “Cuando quedé embarazada era directora de Compañía y dije: uy, hasta aquí no más llega mi carrera bomberil”, relata la actual integrante de la Junta Nacional. Acevedo vivió su embarazo entre un ir y venir de reuniones por su jefatura.
Pero no fue el caso, de hecho, sus colegas la impulsaron a seguir liderándolos. Sólo atinó a pensar “si ellos creen en mí ¿¡cómo yo no voy a creer en mí!?”. Así es como luego llega a ser superintendenta del Cuerpo de Algarrobo. Recalca que el apoyo de su familia le ha sido de vital importancia para lograr compatibilizar la maternidad con su trabajo.
Sin embargo, para ese entonces una instancia como la Junta Nacional era algo que Valeska ni siquiera contemplaba. De hecho, comenta que entre las mujeres del gremio se desconoce el mecanismo para ir a la elección por esos puestos. “Si no me llaman y me dicen: oiga, ¿por qué no postula si tiene las capacidades?, yo de verdad que no lo hubiese hecho”.
Se envalentonó y decidió poner en marcha una campaña por la secretaría que era cuesta arriba. “Tenía que hacerme conocer desde Arica hasta Magallanes y sin moverme de mi casa porque tampoco tenía las lucas como para andar recorriendo regiones. Así es que: celular, lista, teléfono y llamar”. La estrategia fue un éxito. Sus colegas valoraron que haya generado un vínculo mucho más cercano al llamarlos personalmente, pues nadie había hecho algo así.
El día de la elección le tocó votar en Villa Alemana junto a sus colegas. Por su nerviosismo y bajo perfil se apuró cuanto pudo con el trámite y emprendieron rumbo de regreso. “Iba en la unidad de Bomberos con algunos compañeros. Escuchamos en la transmisión online que había ganado y yo no podía creerlo. Me empezó a llamar gente. Me llamó incluso con el que yo iba compitiendo para felicitarme”, rememora.
Pero la escena que le quedó grabada fue la de su hijo cuando la vio: “mamá, mamá escuché en la transmisión. Ganaste, eres la primera mujer secretaria nacional”. Siempre lo dice y fue lo más emocionante escuchar eso”.
“Para mí y para el progreso de la mujer en Bomberos de Chile era importante marcar este antes y después, y se logró. Refleja admiración porque si ella pudo, en algún minuto cualquiera de nosotras que lidera la institución puede hacerlo”, opina la superintendenta de Chiloé, América Feria.
“Cuando salió elegida vinieron cuerpos de bomberos de Santo Domingo, San Antonio y Cartagena en sus respectivos carros bombas a felicitarla. Fue emocionante, bonito. Yo creo que nadie se lo imaginaba. Para ser sincero, no toda la compañía estaba muy de acuerdo porque hay gente que es machista”, resalta Leonardo Tapia, quien ingresó hace 30 años a la institución y vio crecer a Valeska desde que era una aspirante.
La representante de la isla comenta que, pese a la distancia y haber terminado la campaña, Acevedo sigue presente. “Ella me sigue ayudando, me ha guiado. Gracias al apoyo que me ha brindado, por ejemplo, en mi cuerpo de bomberos ya tenemos un RS de diseño para un cuartel de Tercera Compañía”, celebra Feria.
La labor no es sencilla, la secretaria nacional asegura que hay momentos altos y bajos al tener encima tanta responsabilidad. Pero cuando empieza el cuestionamiento, enseguida reafirma consigo misma su vocación: “no, no puedo dejar lo que hago, tengo que estar aquí”.
La recepción que tuvo la incorporación de la superintendenta Acevedo al Consejo Ejecutivo fue muy positiva. Por eso está convencida de la importancia del hito que protagonizó y sigue manteniendo luego de ser reelecta en junio de este año. “Siempre he dicho, estoy abriendo puertas, pero no se cierran porque motiva a mucha gente a pensar: si ella pudo ¿por qué yo no?”.
Y no sólo la destacan por el factor de género. Leonardo Tapia recuerda que años antes de que asumiera la superintendencia de la Compañía de Algarrobo, eran acechados por deudas y desorganización de los recursos. Sin embargo, pudo revertir el panorama a tal punto de tener saldo a favor para mejorar las condiciones de los uniformados. “Era una cosa de locos. Vale tuvo que salir luchando con garra, pies y manos para poder salir adelante”, asegura su compañero.
Acevedo se ha percatado de que su camino ha servido de inspiración para otras colegas. “De repente hablo con gente y me dicen: oiga, yo quiero en dos años más postularme a esto…”, revela. Con 22 años de servicio, Valeska Acevedo Barra y no deja de soñar:
—Si tuviera que escoger otro cargo, ¿Cuál sería?
—Presidenta— responde al instante. Guarda silencio un instante y mira al asesor de comunicaciones que estaba presente en la entrevista como si buscara una reacción sobre su declaración. Ante el gesto de un semblante sorprendido, refuerza su segundo de sinceridad: “Sí ¿por qué no?”, puntualiza.
Y aunque precisa que es una pretensión que visualiza para cuatro años más, se denota una ilusión inconsciente y orgullo. Lo mismo que siente al reflexionar sobre las cualidades y talentos que ha descubierto en su carrera y pensaba no tener. Una imparable que puede apagar cualquier llama, menos la de su vocación.